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El periodista caminaba apresuradamente por la concurrida calle, era una calurosa y soleada tarde de principios de Agosto y la plaza mayor estaba mas llena de turistas y compradores que nunca. El periodista se fijaba en cada cara y en cada expresión, necesitaba una historia, un relato emocionante de una vida vivida al máximo, pero no era eso lo que encontraba en aquella gente, todos parecían tener vidas iguales, sin ningún detalle que mereciera en verdad la pena ser recordado o mencionado.
El periodista camino mas rápido por pura frustración, odiaba no encontrar lo que buscaba y aquella tarde todo parecía perdido, hasta que lo que perdió fue su cartera. Miro a su alrededor en busca de algún pilluelo corriendo, pero estaba demasiado lleno de gente como para ver a alguien en concreto, pero de pronto una brisa gélida le llego desde a tras, instintivamente se dio la vuelta y vio unas sombras internándose en un callejos, sin saber porque se dirigió hacia allí, nadie parecía darse cuenta de la entrada a esa calle, y el mismo habría pasado de largo de no ser por un impulso que había crecido en su interior, el callejón era oscuro y húmedo y allí no parecía que jamás hubiera llegado la luz del sol, de pronto otra brisa le golpeo en la espalda como invitándolo a entrar, entre el viento creyó oír "ven", camino algo asustado por el callejón era tétrico y oscuro, camino un largo trecho hasta que diviso el final, un sólido muro de hiedra, el periodista se dio la vuelta, ya no se veía la entrada a la estrecha callejuela "¿Que hago aquí?" pensó confuso , casi al instante una voz firme femenina, resonó a su alrededor procedente de una figura que se escondía en las sombras:
- Acudir a mi llamada.
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