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-Muy bien señor cazador, esto, ¿Podría decirme su nombre para variar o quitarse las gafas? Tenga en cuenta de que estamos en una editorial donde se respetan sobre todo las maneras y el buen comportamiento.
-Si lo que quiere es que le enseñe mi cara no lo conseguirá.
-Usted verá pero si tiene calor podría quitarse la gabardina.
-Esa si es una buena idea.
El chico joven se levantó de su butaca y se quitó lentamente su abrigo. Cuando se volvía a sentar se llevó la mano a la cabeza.
-¿Le ocurre algo? ¿Le pido una aspirina?
-No. Estoy bien es solo un recuerdo muy malo que me ocurrió de pequeño, que me dotó de mis poderes, me hizo escapar de mi casa, me hizo empezar la caza de demonios y me volvió majara ... perdón, loco ... perdón ... ¡ Bueno como sea !
-Ah ... Vaya. Pero lo importante es que quiero que me cuente su aventura, su vida desde que regresó a la capital después de desaparecer trece largos años.
El chico jugueteó mientras pensaba con uno de sus largos cabellos oscuros y con la otra mano volteaba continua y velozmente una pistola plateada entre sus dedos.
-Después de escapar un hombre me adoptó y me trató mi dolor de cabeza. Me contó que era la criatura que me había atacado de pequeño y que lo que oía desde entonces eran los lamentos de los que habían sido asesinados por demonios y por ello el hombre aquel me adiestró como un asesino.
-Cuénteme desde que volvió a la capital.-repitió el entrevistador.-Desde que empezó la universidad, desde que la conoció a ella, ...
-La conocía desde pequeño.
-Pero de pequeño no te enamoraste de ella. ¿Me equivoco? Lo que les gusta a los lectores es que en medio de las mortales y peligrosas aventuras haya un romance entre el protagonista y la chica, una relación en medio de los problemas.
-¿Así es como ve esta historia? ¿Como un cuento de hadas?
- No chico, no me malinterpretes. Quiero decir que toda gran historia debe tener un final feliz y por supuesto esta es una gran historia.
-Bueno. Entonces comenzaré por mi primer día en la universidad.
El entrevistador se levantó de repente.
-Le apetece un vaso de agua.
-¿No hay Coca-Cola?
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