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Su mirada intensa, su sonrisa radiante y su delicada piel, despertaba las miradas de muchos y la envidia de todas.
Todo lo tenia a su alcance y su voz cálida y llena de dulzura abarrotaba todas las noches los locales donde solía actuar, mas por la diversión y los aplausos que por la ruina que pagaban algunos.
La exquisitez y el buen gusto se mostraba en su lujoso ramillete de excentricidades.
Pero, a pesar de todo, un frío le helaría las entrañas hasta el día de su muerte.
Su ligereza de cascos hizo que pasara de ser una princesita consentida por papa con un don para la música y muchas operaciones a una diva de la música.
Divina pero arrogante, fría y caprichosa, así los describían las personas que la conocían el la intimidad.
La edad, el alcohol y las drogas terminaron haciéndole factura. Cinco veces hospitalizada, dos tratamientos de desintoxicación y algún problema con la policía acechaban en su pasado, esperando saltar en el momento oportuno y pagarlas todas juntas.
A pesar de esto, todo su publico la quería. Su voz angelical y sus curvas de infarto, alegraba las noches, te hacían llorar y poner los vellos de punta.
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