|
Solo me hizo falta mirarle una vez más, para saber que todo había terminado.
De la Alice que recogí una vez en la calle una noche de lluvia; aquel ángel de ojos mágicos y bucles dorados, risueña, soñadora... no quedaba nada...
Su mirada era fría y profunda, un gesto descansado manaba la más pura tranquilidad. Nunca hubiera podido imaginar que me hiciera eso... ¿donde guardaba sus sentimientos? –Si acaso tenia- ¿por qué me fallaste?....
Solo fue capaz de mirarme una vez mas, limpio el cuchillo que contenían sus huellas y mi sangre, recogió sus cosas y se marcho con un gran sigilo.
|