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El mar es impredecible al igual que el amor y esta historia nos cuenta sobre un amor infantil que luego se hizo fuerte y solido.
Era una tarde hermosa de otoño cuando Ana Elisa salio a caminar un rato a la playa ya que le encantaba el océano y se encontró con un chico al que nunca había visto en su vida. Ana Elisa era una niña de pocos amigos ya que era soñadora, pensativa y solitaria, pero le gustaba ser así, ella se le acerco y le pregunto:-¿tienes un amigo con quien pasar el rato?
:-No
:-pues, ¿como te llamas?
:-Diego ¿y tu?
:-Ana Elisa. Yo tampoco tengo muchos amigos,bueno de hecho no tengo ninguno pero ¿te gustaría ser mi amigo?
:-Si, claro que seré tu amigo, bueno solo si prometes ser una verdadera amiga.
:-Lo seré no te preocupes por eso.
charlaron por largo rato y descubrieron que tenían mas en común de lo que ellos pudieran haberse imaginado.Anochecia y Ana Elisa se fue a su casa al igual que Diego también lo hizo.
Cuando se alejaban Diego le pregunto a Ana Elisa:-¿nos veremos mañana?
:-cuenta con eso Diego. Adios.
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