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Título: Una basura de futuro
Estilo: Ciencia ficción
 
 
Introducción
 

Autor: Nickstime


CAPÍTULO 1: Vidas de mierda PARTE 1

(NOTA: Las palabras con asterisco tienen su significado abajo del todo)

La oscuridad que envolvía la ciudad empezaba a dejar paso a la claridad del primer sol*(1).

Los gigantescos edificios, repletos de luces y sobrevolados por navks*(2), empezaban a dejar paso a una zona llana, poco iluminada y sin actividad alguna.

Steven Gosling hizo descender al mínimo el motor de gravedad del navk hasta casi tocar el suelo. El pánico le tenía preso pero era lo que tenía que hacer: obedecer las órdenes de Donnie Wood, para el cual trabajaba.


-¿Y qué buscamos exactamente, señor? -le preguntó al fin.

-A un viejo amigo -respondió Donnie enigmáticamente desde la oscuridad del asiento trasero.


Steven frunció el ceño mientras veía la cantidad de desechos acumulados en la zona por la que avanzaba cautelosamente:


-Señor, ¿desde cuándo tiene amigos que vivan en un sitio como este?

-Desde que le despedí.

-Pero esta zona está llena de vagabundos, señor.

-Pues deben estar muertos porque todavía no he visto ninguno.


Steven coincidió con Donnie. Le habían comentado, en más de una ocasión, el peligro de aquella zona que ahora no le parecía un lugar que despertara temores aunque sí cierto malestar, seguramente debido al ambiente.

De pronto, el navk chocó con algo que le impedía avanzar en el camino.


-¿Qué pasa? -le preguntó Donnie poniéndose en tensión.


La respuesta la obtuvo cuando decenas de manos se plantaron en el vehículo. Pertenecían a mujeres y hombres vestidos con harapos y que tenían miradas, en su mayoría, realmente inquietantes.


-¡Acelere! -exclamó Donnie.

-¡No puedo! -gritó Steven.

-Como esas pestilentes criaturas me contagien lo que no va a poder va a ser encontrar un lugar en el que esconderse de mí -amenazó Donnie, quien perdía la compostura por momentos.


El fuerte golpe del puño de uno de los hombres que rodeaban el navk agrietó el mismo y llenó los pedazos rotos, pero cohesionados, de sangre. Steven, sin dudarlo, tiró de la palanca de los propulsores y el vehículo salió disparado llevándose por delante a varias de las personas y lanzándolas por los aires. Frenó rápidamente. Ahora, alrededor de ellos, reinaba la tranquilidad.

Steven creía que el corazón se le iba a salir del pecho. A sus setenta y cinco años aquellos sustos ponían a prueba la fortaleza de su músculo bombeador.


-¿Viste a Max entre la gente? -le preguntó Donnie como si nada acabara de pasar.

-No, señor. Intentaba mantener mi corazón en su sitio -le respondió él con sarcasmo.


Steven recapacitó un momento y se giró hacia la oscuridad trasera en la que solo se diferenciaba nítidamente la mano robótica de su jefe que resplandecía por la creciente luz del exterior.


-¿Max Bateman? -preguntó incrédulo.

-Exacto.

-Podría habérmelo dicho antes... -se quejó volviendo a su posición.

-Podría, cierto, pero no lo hice. Su relación con él era casi fraternal y no podía permitir que se involucrara demasiado en esto. No íbamos a necesitarle mucho tiempo, como sabe.

-Bueno, de todas maneras, si me lo hubiera dicho hubiera sido un motivo de sobra para buscarle. Tengo una edad ya, señor. La vida me ha enseñado muchas cosas y una de ellas ha sido a diferenciar entre el trabajo y los sentimientos.

-Y no lo dudo, viejo amigo. Por ello, puedes empezar a buscarle ahora. Como también sabrás, nunca es tarde si la dicha es buena.


Steven siguió conduciendo el navk cuidadosamente, con los cinco sentidos puestos a lo que pasaba a su alrededor, cuando un ruido metálico proveniente del exterior hizo que se sobresaltará.

Puso al máximo las luces y lo que estas alumbraron fue a un destartalado y oxidado recolector de basura automático*(3) tirado en el suelo del que salía en esos momentos un ser, de pelo anaranjado con rayas azules en su larga cola y en sus redondeadas orejas, que comenzaba a levantarse y a emitir, a la vez, un pequeño bostezo; una vez estuvo erguido giró su cabeza hacia ellos, mostrando que tenía tres grandes ojos del mismo azul que el de su cola y orejas y a continuación, sin que su presencia allí le resultara incómoda, empezó a andar con parsimonia, rascándose su barriga y bostezando nuevamente, hasta perderse en la oscuridad.


-Tranquilícese -dijo Donnie colocando su mano robótica en el hombro de su chófer-, era sólo un... gato... o mono... o una mezcla de ambos. Los híbridos están a la orden del día, ya sabe.

Steven se tensó repentinamente y Donnie retiró su mano.


-¡Ahí está! -exclamó Steven mirando asombrado al frente.


A pocos metros del inservible electrodoméstico había un hombre recostado contra una pared medio derruida; levantaba su mano y se la colocaba delante de sus entrecerrados ojos para protegerse de la luz.

Steven iba a abrir las puertas, por orden de Donnie, cuando Max salió del campo de visión como si fuera arrastrado por algo. Extrañado, arqueó una ceja y avanzó con el navk lentamente para que las luces les permitieran tener más ángulo de visión. Lo que vieron cuando la luz se encontró con el final de lo que parecía un callejón fue a la criatura que había pasado delante de ellos con la mitad superior de Max metida, entera, en su boca. Steven abrió los ojos como platos y se quedó contemplando la escena paralizado.

En cuestión de segundos Max había sido engullido y el estómago del ser empezaba a moverse frenéticamente de un lado a otro y, también, en cuestión de segundos volvió a la normalidad. Entonces, eructó sonoramente y clavó sus tres ojos en el navk, mirando a Steven fijamente.


-¡Arranque! -gritó Donnie.

-No hace falta que lo diga.


El navk inició entonces un meteórico ascenso, a la vez que la hoja de un periódico se quedaba pegada frente a Steven desprendiéndose casi inmediatamente, y al alcanzar una elevada altura fueron cegados por los potentes rayos del primer sol que empezaba a reclamar el reinado que la noche le había arrebatado.




*(1)Primer Sol: Hay dos soles en Nueva Tierra. El segundo sale dos horas y veintitrés minutos después del primero.

*(2)Navks: Son vehículos voladores planetarios. En el espacio no tienen utilidad ya que funcionan con el campo magnético de los planetas. El proceso de globalización ha hecho que todos los navks tengan la misma forma: son esféricos y generalmente de color blanco. Desde el exterior no se ve nada (simplemente una esfera blanca), pero desde el interior se ve todo. Está construido con cristales negros que están formados por una aleación entre cristal y metal.

*(3)Recolector de basura automático: Un aparato que aspira, barre y friega. Funciona en cuanto detecta una anomalía en el suelo del sector de superficie al que ha sido asignado.


 
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