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Mi amigo Gonzales Prada, Cesar Vallejo, y hasta Pilatos preguntaron que es la verdad y ellos descendieron al infierno de fuego creado por los eximios católicos sin saber la respuesta, el ataúd baja al suelo con la carne sin aliento, allí los huesos duermen a una respuesta de las futuras trompetas que lo harán despertar de su sueño, nada de su espíritu ha vagado por los cielos invisibles sino ha permanecido pegado en un sueño profundo esperando a una respuesta del verdadero hombre que venció la muerte, las redes de filosofía tejidos finamente carcomen la carne dándole tempranamente una muerte adelantada, un viernes entre la lluvia de París se fue mi amigo cesar vallejo bebiendo la sopa amarga en una cuchara negra de la muerte, Gonzales Prada golpeó al capuchino franciscano por darle una migajita de pan de la verdad, Pilatos se fue teniendo la verdad delante de sus pies, y tu mi amigo y amiga de la pluma diáfana aun si recorrieras cientos de kilómetros escribiendo, la verdad esta a unos metros de ti...
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