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Adolfo despertó como cualquier mañana, algo nauseabundo por la copa de licor q siempre degusta al acostarse, mareado por el humo de su propio cigarro q aturde hasta caer en el limbo de cenizas ,y extrañamente alterado por no recordar nada de la noche anterior.
No eran mas de las 7 de la mañana y atemorizaba la idea de un pesado desayuno, por lo q como algunos días, decidió Adolfo ayunar y prepararse para ir a la oficina.
El numero 7, como siempre adelante.. al lado del Nacho. Bien indicado queda que no puedes hablar con el conductor de un autobús mientras este ejerce... pero para Nacho la sintonía de Cadena 100 y las chorradas de Adolfo... eran meramente idénticas.
Tras un corto turismo a través d las arterias de la ciudad, bajó apresurado por el reloj y entró como una bala en el ascensor.
4ª planta!
Y allí estaba.. como cada dia...
A la derecha Dominguez.. como siempre. hablando por teléfono con la rubia q conoció en el bar d anoche, Marina, siempre tan guapa tan elegante.. y tan siesa.
Martín, con sus gafas de culo de botella y su tartamudeo tan peculiar. Henry, el becario. Y como no ... Diana, la Jefa de personal.
- Llegas tarde, le susurró ella.
Pero entre ellos había mas que palabras. Había habido noches de calima, sudores y fluidos. Así q el hecho de q le diese un toque por llegar algo tarde, promovía hormonalmente al pobre Adolfo, q como siempre.. tan tonto el y a pesar de su experiencia... se enamoraba de todo lo q le duraba mas de 2 meses.
Incluso una vez estuvo enamorado d un hamster q le regalaron ... bueno ...
El caso es q, mientras Adolfo tecleaba en su ordenador personal introduciendo las ultimas fichas de clientes y actualizando la base de datos de estos.. no dejaba de darle vueltas al coco.. ¿que pasó anoche?
Sólo recordaba haber bajado como quien pierde el tren a descubrir por fin quien era ese niño q extrañamente le saludaba desde la ventana de enfrente.
Tras unas horas, Adolfo acabó su jornada y se precipitó hacia su apartamento donde deseaba aclarar ciertos misterios q desembocaron en una gran frustración cuando, al llegar a su calle... observó q estaban derribando ese viejo edificio de piedra grisácea...
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