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Título: ¿Qué podía hacer?
Estilo: Otras
 
 
Capítulo 1 versión 2
 

Autor: Evelyn


A veces nuestro pasado nos recuerda cuanto nos extrañamos. Lo que solía ser no es la sombra de lo que de lo que hoy se presenta ante mis ojos, soy uno más en las calles de wall street con un maletín en la mano. Curiosamente, a mis escasos veinticinco años aun vivo solo, bueno no tan solo, me acompaña llama, un perro que me dejaron unos vecinos que decían ser de nacionalidad francesa, pero nunca los escuche hablando en francés; se fueron y nunca volví a ver a la señora de enorme contextura, ni al señor calvo, simplemente me dejaron al perro y nunca volvieron.

Cuando se está solo, se piensan muchas cosas y se deja de pensar en otras: debería ir a la lavandería? Pero se hace tarde. Necesito unas vacaciones, un tarro de sal, unas medias nuevas…uh? Hace calor, pero esa mujer de la esquina viste de negro y esta abrigada hasta los tobillos, que le pasa? tiene el termostato corporal a baja temperatura?, seguro es solo una gripe…o no, a lo mejor se esta volviendo loca, si, eso es posible, porque, quien no lo está?

Llegue a mi destino, el parqueo.

Sin que lo pueda evitar, todos los días me detengo a leer el letrero ubicado en la esquina y encima de mi cabeza; me ayuda a empezar la mañana, como si fuera un desayuno, dice…piense en grande, sea un deportista – ESPN -.

Lo de deportista aun no lo se, pero pensar en grande fue todo lo que hice diez años atrás cuando de cuba fui a Miami de allí como un trompo caí aquí en la “gran manzana”. Si a lo mejor si fui un deportista y pensé en grande al mismo tiempo.

Todos mis momentos de cólera se resumen aquí, en mi trabajo, en wall street, no soy corredor de bolsas, ni quiero serlo, pero gracias a mi ingenio y agilidad para correr de un lado a otro sin chocarme con los demás, me sumo puntos a la hora de ser escogido por el hombre que en estos momento me mira ve el reloj mueve la cabeza, mira hacia arriba y sin tener que leer sus pensamientos ya se que dice:.. Este chico es un caso perdido, nunca llega temprano; pero, porque no termina con su angustia y la mía, porque no me despide y termina de liquidarme?.

Me sentiría más feliz que un pez en el agua si ese momento como sol en la aurora se aproximara. Tomaría parte del dinero y me deshiciera de mi carro que no hace más que ejercitar mi bolsillo y dejarme varado en las calles ya sea por que se le daña una pieza o porque se calienta demasiado. La otra mitad seria para quitarme el hambre mientras termino de escribir mi libro que empecé hace mucho tiempo, y mucho es lo que me falta para terminarlo.

Comparto cubículo con la señora a la que llamamos, “pelo si y pelo no” porque nunca dura mas de una semana con el pelo de un mismo color y mas de dos meses con el mismo corte. Ella en su escritorio tiene varias fotos de su familia, y yo no cargo con ninguna, tiene mensajes de superación personal, yo tengo colgadas las facturas y las deudas por pagar.

Siempre me dice que las cosas no son estáticas, así que me manda a que mueva el trasero de mi silla y le busque un café. Si no fuese por su artritis y la fobia que le tiene a que le caiga encima algún líquido caliente, simplemente me negaría como hacen todos. Ella tiene tantas cosas por contar y una mirada lejana como aquella que notas en las personas cuando están plantadas en el tráfico, como las miradas de los que almuerzan solos en Jake fastfood, como mi mirada en el parque cuando termino de correr y no hay nadie que me diga ya vamonos que se hace tarde para la cena, una mirada como todos los que no estamos seguros a donde iremos a parar o donde nos pondrá el destino esta vez, a esa clase de mirada me refiero.

Mientras me dirijo de regreso a casa pienso, pienso y tarareo cualquier canción, porque según muchos cantar es saludable, para los músculos de la cara. Planifico como será o que haré mañana, como distribuiré mi tiempo, aquel que no es un amigo ni un enemigo sino una persona que nos toma de la mano y corre sin esperarnos o camina lento cuando aceleramos el paso, no me gusta correr mucho así que el tiempo siempre me gana.

Ojala y pudiese mantenerme sin cambiar mis adentros, lo que soy o lo que pienso al margen de lo que digan los demás. No quiero encajar en el rompecabezas de la sociedad que se limpia sus manos sucias sobre su vestido de seda, hace alarde de lo que tiene pero al hablar se escucha el eco de un alma vacía, sin composición, sin colores o contrastes…Pero como evitar los cambios, seria como tratar de detener las estaciones en primavera, o dejar la imagen de un otoño eterno en la ventana. Al otro día suena el teléfono...

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