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Cuando por fin estuvieron lejos de la ciudad, se pararon a descansar un momneto y Donne pudo criticar a la elfa un momento.
-Estoy harto de huir de todas las ciudades-le dijo-¿Es tan difícil pasar desapercivida?
-Estaban maltratando a aquella mujer. NO podia permitirlo y lo sabes.
-Si que podias. Solo has la vista gorda, Deva.
-No puedo creer que seas tan egoísta, pensé que te conocía mejor, Donne.
-Me conoces de sobra. Llevamos trece años huyendo juntos.
-Eso no es culpa mía, Donne. es culpa de...
Deva se detuvo y no continuo con lo que iba a decir, aun a pesar del tiempo que había pasado le resultaba doloroso recordarlo.
-No te preocupes-dijo Donne-En la proxima ciudad supongo que tendrás algo más de cuidado, ¿no?
-Claro-dijo Deva con voz cansada.
Comieron algo protegidos por la espesura de aquel bosque y luego se dispusieron a partir hacia un nuevo lugar donde, quizá, pudieran permanecer más tiempo.
cuadno ya habían subido a la grupa del caballo negro de Donne, la elfa escuchó con su fino oido, característico de su raza, el sonido de por lo menos cutro caballos y más persoans a pie.
-Vamonos-le dijo a Donne.
-¿Qué sucede?
Demasiado tarde. Ya estaban allí y, para su desgracia lo que estaban buscando eran ellos.
Uno de los jinetes se acercó con la aparente intención de no hacerles daño.
-¿Sois Deva, la elfa oscura?-preguntó,
-Sí, pero si no nos dejais marchar ya nadie podrá saber qque lo sabéis.
-Sería una pena porque venimos a escoltarlos hasta un lugar donde estareis seguros. Os lo garantizo.
-¿Dónde?
-Ahora no interesa-dijo el jinete-Sólo necesitais saber qeu me envia el hechicero Arghen.
Deva y Donne se miraron sorprendidos y no dudaron ni un momento en seguir al jinete y los demás que iban con ellos.
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