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Título: Diario de una ex-fumadora
Estilo: Otras
 
 
Capítulo 1 versión 1
 

Autor: Nena_Mala


Mª José, (la enfermera que impartía la terapia), hizo varias preguntas en general... que cuándo habíamos empezado a fumar..., que por qué queríamos dejarlo..., ¡Vaya!, lo típico de una terapia.

Todo iba fenomenal hasta que nos hizo soplar en un cacharrito que medía el anhídrido carbónico que teníamos en los pulmones (vamos si no era el anhídrido carbónico era un primo hermano). Que digo yo, que ya nos podían haber avisado para estar preparados... ¡El primer día y ya un examen sorpresa! ¡La hemos liao!, y yo que me había fumado un par de cigarritos antes de entrar... (haciendo tiempo ¡eh!, que me fui con mucho tiempo de antelación).

¡Pues a soplar el cacharrito! Pero no es soplar el cacharrito y ya está ¿eh? No, primero tienes que coger todo el aire que te quepa en los pulmones, y aguantarlo dentro nada más y nada menos que un minuto. Después lo sueltas (en el cacharrito) y si te indica "0" estupendo... A mi el "jodio" va y me señala 31; vamos, anhídrido carbónico de ese para poner un puesto en la plaza.

Estaba claro que tenía que dejar de fumar, así que cuando Mª José preguntó si queríamos que nos pusiese unas bolitas en la oreja (como la acupuntura pero mas light, porque es sin agujas), yo, que soy "Mariquilla la primera", ya estaba delante de ella con la oreja preparada.

Nos explicó que una de las bolitas, justo la que estaba en el lóbulo de la oreja, era para ayudarnos con la ansiedad, que cuando sintiésemos muchas ganas de fumar la presionásemos ligeramente.

¡Misión cumplida! ¡Mi primer día de terapia superado! Y aunque parezca mentira, los días siguientes apenas fumé.

La semana siguiente, mi hijo A.J. estuvo malito con fiebre (coincidiendo con el día de la terapia), así que lo llevé al pediatra (nada preocupante, un virus, como siempre que se tiene fiebre y no es de la garganta), y al salir de la consulta me dirigí, niño en mano, a la sala de terapia.

Allí estaban mis compañeros... ¡más talentosos todos!, en sus sillitas en circulo, frente a la mesa de Mª José. Les pregunté cómo les había ido la semana... Que si yo solo he fumado después de comer... Que si no me ha costado tanto como yo pensaba... Yo tengo un mono que te cagas...

Yo por mi parte les dije que no podía quedarme, que tenía al niño con fiebre. Le pido a Mª José si podía volver a ponerme las bolitas, porque la de la ansiedad se me calló a los dos días de tanto apretármela. Ella me las puso, aconsejándome que esta vez las presionase con delicadeza, con muchísima más delicadeza. Me citó para la semana siguiente.

3ª Semana de terapia.... A.J. tiene varicela. Me quito las bolitas de la oreja.

4ª y última semana de terapia.... Mi hija Mª del Rocío se contagia de varicela.

¡Adiós desintoxicación!

Que digo yo, que los niños son la leche. Todo el día diciéndote que dejes de fumar, y cuando vas y te decides, van ellos y cogen la varicela, además en plan recochineo porque era una varicela atípica, vamos que ni era la época ni na de na. ¡Que ya son ganas de fastidiar!...

Después vinieron dos gastroenteritis, una faringitis y una operación de apendicitis...

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