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Parpadéo rápidamente intentando una vez más percibir algún haz de luz dentro de aquel cajón que lo encerraba. No hubo cambios. Intentó nuevamente, forzando aún más la vista, agudizando los sentidos. Nada. Decidió cambiar de táctica y giró levemente su cabeza, permitiendo que su oído captase cualquier sonido externo. Finalmente, lo logró. Allí, a lo lejos, escuchó una voz, gruesa y extrañamente familiar que murmuraba algo imposible de entender. Sintió el sudor del miedo que resbalaba por su cuerpo y sin dejar la idea de comprender el por qué estaba allí, decidió escapar. Comenzó a palpar lentamente la superficie porosa de las maderas buscando algún desperfecto. Rápidamente su mano encontró una punta filosa que goteaba algún líquido. Intentó moverla. de a poco la punt fue cediendo...
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