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Unos suaves golpes en la puerta la sacaron de sus cabilaciones. Fué presurosa hasta la entrada y con sorpresa y emoción recibió a su amiga Cesia, a la que no veía desde el dia de su matrimonio, cuando la asistió como su dama de honor.
Abrazadas largamente, se contaron sus penas y después de escucharla Cesia le dijo:
-Tranquilízate amiga, que mejores tiempos vendrán, ya verás como después de cada noche nace un sol, después de la tempestad viene la calma, ¿no es así como dice tu abuela?. Tú no has perdido nada.
-Como nada, como dices eso Cesia, perdí al hombre de mi vida, al hombre que siempre ha querido, desde que era una niña...al único amor de mi vida.
-Insisto en que no has perdido nada, perdiste a un hombre que no merece ni siquiera tus lágrimas, un sinvergüenza, indolente y adúltero que no valoró a la mujer que la dedicó su vida. Ve que tu no perdiste gran cosa... ¡en cambio él sí perdió mucho!
Una mujer con un corazón inconmesurable.
Amiga, dice una canción de mi tierra "no llores que tú no has perdido nada, no hay un ayer sin mañana, ni un mañana sin ayer.."
De hecho él va a pagar las consecuencias de lo que te ha hecho, más pronto de lo que tú crees, y tú vas a recoger los frutos de lo que has hecho en tu vida
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