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Había vivido ya estas historias de encuentros, miradas, y sonrisas. Pero esta vez algo me decía que iba a ser diferente, en unos momentos pasan tantos pensamientos por la mente, mezcla de recuerdos y sueños, pero en el fondo esperamos que en el viaje buscando un amor, ya la búsqueda concluyera. Ahora, yo miraba a Alberto y quise verme por siempre en sus ojos, quise ver siempre su sonrisa, quise sentir siempre sus manos, oír siempre su voz, tener los mismos sueños siempre...pero ya yo conocía el juego del amor.
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