|
La realidad era que dentro de unas horas moriría y la muerte me daba una suspiro mas de vida al llevarme en la noche. Decidí salir y vagar por las solitarias calles de mi pueblo, sin saber a que rumbo me dirigía, simplemente caminaba con un sin fin de pensamientos que venían a mi mente. Mi vida no había sido del todo fascinante ni mucho menos exitosa, carecía de muchas cosas pero sobre todo destacaba el amor de los padres que nunca tuve. Mi infancia la pase trasladándome de un orfanato a otro, debido a mi incapacidad para relacionarme con los demás pues mi carácter defensivo no me lo permitía. Cuando por fin alcance la edad adulta, es decir, los 18 años de edad logre salir del orfanatorio donde me encontraba en ese momento y al salir me pregunte a mi mismo, ¿Qué va a ser de mi vida? No tenia claro de que viviría de ahora en adelante y eso me llenaba de temor.
|