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Había pasado la noche llorando, hasta que sin darse cuenta quedó dormida. Al despertar, para intentar calmar su dolor se asomó a la ventana. La vista casi siempre la calmaba, pero ese día no. Se veía todo más gris y esa lluvia incesante, que en otro tiempo la considaraba como una aliada, como si fuese su símbolo de unión, ese día era símbolo de ruptura, de tristeza, de separación.
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