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Y de repente en la acalorada discusión, que en mi caso,era la de terminar con Ana... ella en un momento de rabia me dijo: No, ya no más Agustín... digo... perdón Ricardo.. Discúlpame, es que paso tanto tiempo con Agustín en la oficina, que ya tengo su nombre en la punta de la lengua.
En ese mismo instante sentí un calor que me quemaba por dentro. Pero por que? Por que yo me sentía así, si mi finalidad era terminar con ella? Me dolió más a mi la confusión del nombre que a ella.. Quién amaba más? Que nos estaba ocurriendo? Se levantó de la butaca, me dio un beso en la mejilla y me dijo. Me voy, gracias por todo. No me busques más flaco, esto se terminó. Me quedé mudo, inmóvil. -Ana, perdóname lo infantil que soy - . Eso hubiera querido decirle pero no selo dije. Al día siguiente...
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