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Y siguen revoloteando, del estomago se trasladan al pecho y me cuesta respirar.
La batalla es dura. A veces la contienda dura días, otras hay periodos de paz.
El paso del tiempo y las continuas luchas forma a los leales soldados del yo fuerte. Las causas aparecen de la nada y la guerra vuelve a comenzar pero los soldados están entrenados y saben afrontar los golpes.
Aprender de los errores, esa es la filosofía a aceptar. Analizar las preocupaciones, entender tus reacciones, perdonarlas. Al perdonarte tú perdonas al mundo. Echarlo sobre tu espalda, sin caer en saco roto y mirar hacia delante remontando el vuelo.
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