|
De pronto el sonido desapareció y un silencio total reinaba ante aquella pared, el silencio era tal que incluso se hacia molesto, no podía escuchar ni mi propia respiración.
Entonces una voz comenzó a sonar dentro de mi cabeza:
- No tengais miedo. - dijo
Gustavo y yo hos miramos sorprendido por lo que comprendí que él también había escuchado la voz dentro de su cabeza.
Contesté a la voz.
- ¿Quién eres?
Tanto Gustavo como yo pudimos escuchar mis palabras pero de mi boca no salió ni un solo sonido. No podía comprender lo que estaba pasando.
- No nos temais - dijo de nuevo la voz.
El tono de aquella voz tenía algo que resultaba reconfortante y, efectivamente, dejé de temer por nosotros.
- ¿Quién eres? - pregunté de nuevo.
- No soy. Somos. - respondió.
- No entiendo esa respuesta - comenté.
- Nosotros no somos como vosotros, no somos individuos independientes yo estoy formado por varias consciencias pero todos somos una.
- Y esta pared que hay ante nosotros ¿Qué es?
- No es más que una representación de nuestra energía, para poder ser percibidos por vosotros, sentimos haberos atemorizado.
|