Inicio Historias Alta Usuarios ¿Cómo funciona? Recursos
Conexión usuario:
Pseudónimo
Contraseña    
Regístrate como usuario y podrás:
- Escribir cómo deseas que continue la historia.
- Escribir nuevas versiones del capítulo actual.
- Escribir nuevas historias.
Sugerencias y comentarios
Historias del mismo estilo
¿Quién anda ahí?
1915
Aquella cosa
La habitación 213
El despertar
La luz de enfrente
El Testigo
El coleccionista de lo Bizarro
Piso de segunda mano
Dios mío... ¿Qué he hecho?
Una historia mas
Adios
Asesinato vil y cobarde
Sombras
El Principio del Fin
Mi nuevo trabajo
La Noticia
La innombrable
El cortador de alfalfa
La cadena
 

Título: La habitación 213
Estilo: Terror
 
 
Capítulo 1 versión 2
 

Autor: morocha


Cuando subí ya todo estaba tranquilo, decidí olvidarme de todo. Preferí no meterme en problema, o q me tomen como loca.

Días más tarde cuando volví a limpiar la habitación 212, volví a escuchar la misma discusión.

- Luís, tienes que creerme, no he vuelto a ver a Sebastián, de verdad.
- ¡Eres una mentirosa! ¡Ya estoy harto de que me engañes con Sebastián, con Juan o con Fulano! ¿Qué voy a tener que hacer, atarte a la cama?
- ¡No! ¡No me ates otra vez! Por favor, haré lo que pidas.
- Promesas, promesas y más promesas, siempre estás igual sino quieres estar conmigo llamaré a tu madre para decírselo.
- No, a mi madre no, ella tiene que seguir pensando que soy feliz contigo si se entera de lo contrario, me obligará a casarme con Felipe.
- ¿O sea que solo estás conmigo por no estar con Felipe?
- Bueno, yo…
- ¡Te vas a enterar de lo que es bueno!
- ¡Ay! ¡No me pegues, no me pegues, para!
Me acerque a la habitación y se escuchaban los gritos ahí adentro, baje y disimuladamente pregunté si se había alquilado la habitación, pero la respuesta era la misma, no.

Subí desconcertada, ¿que estaba pasando? que podía hacer? Cuando llegué a la habitación todo estaba calmo. Díaz mas tarde volví a escuchar la discusión, pero en vez de bajar me hacer que a la puerta sin hacer ruido, acerque lentamente mis oídos a la puerta, la discusión seguía. Siempre lo mismo... no, a mi madre no,... cuando de repente la puerta se abrió...

Anterior
Siguiente capítulo
- Lee, imagina y escribe. En sigue la historia tú eres el autor -