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“Aunque claro que el dice ayúdate que yo te ayudaré, por eso hay que hacer algo por nosotros mismos, yo por ejemplo hago todos los días 4 horas de ejercicio y llevo una dieta balanceada además de...bueno te voy a hacer una confesión ¿te acuerdas que yo de chica era gordita? pues le hice mucho daño a mi organismo queriendo tener las tallas de las modelos de la tele, hasta que me di cuenta que soy de constitución física ancha, trabajé mucho en aceptarme y aparte me encontré unos productos maravillosos son americanos y es sencillísimo, te tomas un licuado en la mañana con dos pastillas y una capsula, para la comida...
¡Claro! para Ilde entonces fue obvio que su ex compañera querría venderle algo ¿productos de dieta? ¿membresía para un gimnasio? primero empezaría aclarándole que todo lo que se haga en América es Americano, tal vez lo que quiso decir es que lo que se tragaba era gringo, sin embargo...
“Y es que uno tiene que agarrarse de lo que pueda ¿has leído a Virginia Satir? seguro que sí, yo me acuerdo que en clases eras una devoralibros, y yo bien flojita para eso ¿verdad? pero no creas, con los años he mejorado, he leído a Carlos Cuauhtemoc Sánchez ¿no te parece genial? y de Harry Potter, no te digo de la película, no, los libros....”
Eso era lo que vendía, bueno a estas alturas era mejor no sacar conjeturas, pero indudablemente era visita comercial.
“Uy que nosotros y nuestras épocas ¿verdad? ¿te acuerdas que al René y la Bizco los considerábamos genios porque manejaban las computadoras y pensar que ahora quien no tiene una está completamente out ¿tu donde haces tus compras? mi esposo se dedica a eso, digo, aparte de su trabajo, vende lo más nuevo de lo nuevo en computadoras, impresoras y todos estos aparatos, además te da seis meses de crédito sin intereses, y si tienes necesidad de algo que el no tenga, te lo trae sobre pedido...”
Oh, era eso... ¿o no?
“No, si te digo, los años no pasan en balde, pero tu estás como si nada ¿que te haces? ¿llevas un tratamiento? yo en cuanto vi que me salieron las primeras arruguitas, me compré unas cremas francesas que son má-gi-cas, luego las empecé a vender y no sabes, todos los días ves los beneficios ¿te acuerdas de la Quiroz y su cara como de empedrado? a ella le vendí el básico y te lo juro por mi madre que la vez y no la reconoces?”
Ilde se imaginó a Lupe sacar un lustroso catálogo para mostrar productos cuyo precio tuviera por lo menos tres dígitos, entonces:
“Pero cuando te dedicas a eso te tienes que fijar muy bien, no se a ti como te vaya en ese aspecto, pero déjame contarte que una cuñada me recomendó mucho a una dizque amiga, dizque muy buena paga y me compró como tres mil pesos en la línea de cosméticos - porque manejamos tres líneas, cuidado de cutis, hogar y cosméticos - yo feliz, pero ¡ay amiga! no sabes que trabajo me costó que me pagara, se me escondía, me hacía dar mil vueltas y nada, tuvimos que amenazarla con una demanda y su esposo terminó pagando. Por eso digo ¿si no tienes para que te comprometes? uno debe saber medirse, si ganas mil no puedes gastar mil quinientos, de pronto es muy cómodo andar usando la tarjeta de crédito, pero a la hora de pagar ya no vez la tuya, así hay gente droguera, pero en mi casa no me enseñaron así, yo llevo siempre mis cuentas y si veo que no puedo comprar algo ¡pues no! ya habrá tiempos mejores, porque no creas que vivo bien, no, o sea no me hace falta nada, para eso trabajamos mi esposo y yo, pero en las últimas del mes a veces tengo que hacer un esfuerzo para completar para el camión, si no me administrara sería un desorden, y es que una no puede dejarse llevar por sus impulsos ¿tu crees que no se me antoja comprar unos tamalitos como los que venden enfrente? ¡pues si! pero primero es la dieta, luego la economía...”
¿Acaso iría a pedirle prestado? tampoco porque...
“¿Tu sabes que hay una asociación de consumidores que hicieron una encuesta que refleja que los mexicanos comen por lo menos dos veces por semana fuera de su casa en promedio, lo cual les genera pérdida de 10,000 pesos mínimo al año ¿te imaginas lo que puedes hacer con esa cantidad? que bueno que yo no estoy en esa encuesta porque.... ¡mi camión! ¡compañerita, viene mi camión! no sabes el gusto que me ha dado verte y que estés muy bien, a ver cuando vengo otra vez para que platiquemos y darte bien mi dirección, a ver si un día organizamos una carnita asada, que no es por nada, pero me quedan riquísimas, chao y sé tan feliz como puedas, recuerda que la vida es solo una y es breve, debemos ser positivos”
Antes de que Ildebranda pudiera articular palabra recibió otro sonoro beso, mientras vio a su ex compañera hacer la parada al camión, dejándola con el interrogante de ¿a que rayos se debió la visita? Lupe nunca llamó.
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