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La noche fue una de la más largas de Jack, él sabía quien había matado a su hermana, no lo intuía, lo sabía, y precisamente por eso no se quería vengar por simple respuesta a los hechos, sino porque no podía ignorar el conocimiento que él tenía del culpable; incluso sin la información que Erika le dio, él se hubiese dado cuenta esa misma noche, pero no, desde el momento en que su hermana abrió la boca él lo entendió todo.
Sería complicado encontrar al cruel asesino, quien tenía mucha más fuerza, reflejos y valentía, mientras él tenía que distraer a sus amigos, incluso engañando a Iris, siendo eso lo que más le dolía. Lo único que tenía a su favor era su experiencia, su voz y su rapidez mental para la improvisación.
La noche fue una de las más largas, sí, pero el día llegó como era de costumbre, y ahí mismo estaba Jack con una espada en la mano, haciendo ademanes de ataque mientras esperaba a que Gerland se despertase. No tenía muy claro lo que haría para dejar atrás a sus amigos, siempre habían estado con él intentando ayudarle en las situaciones más difíciles, pero ahora no se podía permitir confiar en ninguno de ellos, ni siquiera en Iris, podría ser un error.
No sabía que haría, de momento, no dejar de pensar, y eso hacía, mirando al suelo con las manos en la cabeza cuando de repente vio que la tierra tenía una señal, y eso sólo podía significar dos cosas, o bien que el asesino no lo temía, o que no era para nada un cobarde asustadizo.
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