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Las paredes manchadas de sangre, los cuerpos inertes de la familia deJack esparcidos por el suelo, su madre, su padre... De pronto un leve gemido llego a oídos de todos los que en ese momento se hallaban en el salón. El muchacho echo a correr hacia la habitación dejando a sus amigos horrorizados en la entrada. Allí, sonre la cama, se encontraba la hermana del chico, de apenas quince años, con el abdomen ensangrentado y las sabanas revueltas manchadas del mismo liquido rojo, que se escapaba a borbotones del cuerpo de la niña quitándole la vida con dolor y lentitud.
_ ¡Erika!
Grito Jack con los ojos bañados en lágrimas, mientras acariciaba la mejilla de su hermana y le aferraba la mano en inútil intento de aferrarse también a la vida de la muchacha.
_Jack... No quiero morir, no quiero morir.
Sollozo la pequeña asustada e incapaz de enfocar bien la cara de su hermano.
Gruesas lágrimas rodaron por las mejillas del chico, había pasado tres años recorriendo mundos y dimensiones lejanas, sin miedo a nada ni a nadie, con el único objetivo de regresar y poder estar de nuevo con su familia, como cualquier otro chico... Y ahora todo lo que había esperado recuperar se moría poco a poco.
_No te preocupes Eri, no te va a pasar nada, no va pasar nada, ¿Quien fue, quien ha hecho esto?
Pregunto el chico, intentando tranquilizar a su hermana pequeña.
Erika hablo, mientras un chorro de sangre le brotaba de la boca:
_ Tenia colmillos, alas, frío mucho frío; Jack...
Los ojos de la niña perdieron la poca vida a la que se habían aferrado durante aquellos horribles minutos. Jack cerro para siempre los ojos de su hermanita y la tapo con una de las sabanas, y sin poder dejar de llorar regresaba al salón, donde su amigos le esperaban sin poder aun reaccionar...
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