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El se levantó sel sofá. Me miró fijamente. Caminó unos cuantos pasos hasta llegar al televisor. En un movimiento repentino, empezó a correr hacia el baño. Regresó con un gran balde lleno de agua. Lo vació sobre la T.V.
Desconectó el contacto. En cuanto las chispas cesaron, se dejo caer en ella llorando como si alguien hubiese muerto. Me parecía increíble que fuera tan zínico. Lo que en realidad amaba él era a mi televisor de plasma. Estoy segura. Le atraía. Estaba enfermo. No sabrá qué hacer así que llamé a Martha, mi mejor amiga.
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