|
Se acercaba la hora y yo cada vez estaba más y más nervioso. Sabía de sobras que por muy nervioso que me pusiera no iba a conseguir nada, no iba a conseguir saber que era lo que era tan importante para él y que además quería compartir conmigo. Mi cabeza daba vueltas y más vueltas.
Eran las 6 de la tarde, habíamos quedado a las 8, pero ya no podía estar más tiempo en casa, no paraba de ir de arriba abajo y de abajo arriba. Pensé que lo mejor era vestirme e irme al centro comercial, mirar algunas tiendas y tomarme un té, ya que un café me pondría más nervios de lo que estaba.
Me vestí con lo que ya había decidido hacía un par de horas. Cogí mi coche dirección al centro comercial. Esperaba que no me costara aparcar, ya que era algo que me ponía sumamente nervioso y más de lo que estaba ahora mismo ya podía ser peligroso para mi salud.
Al llegar al parking encontré un sitio, no me gustaba mucho, pero no quería arriesgarme a seguir buscando y no encontrar ninguno, con lo que aparqué lo mejor que pude.
Subí a mi tienda de ropa favorita y me puse a mirar que me podía probar para entretenerme, aunque sabía que no podía comprarme nada ya que mi presupuesto para ese mes lo había acabado hacía ya días.
El rato pasó y fui tranquilamente hasta el punto de encuentro. Me dirigía hacia allí, cuando vi a un chico parado justo donde habíamos dicho de encontrarnos vestido muy moderno, pero muy elegante y con un gusto exquisito. No podía pensar que fuera él ya que cuando éramos compañeros tenía un gusto pésimo para vestir. Tal como me iba acercando mis sospechas se iban afirmando. Sí que era él. La verdad es que me alegré de verlo tan y tan bien. Me quedé un momento parado ya que en ese momento no sabía que hacer cuando lo saludara. Él se giró, me vio, sonrió y se dirigió hacia mí, de forma pausada pero muy decidida. Yo ya estaba a punto de tener un ataque de corazón, pero me puse a caminar hacia él. Sólo necesité 20 pasos para encontrarnos, él seguro que dio muchos más, ya que sus pasos eran mucho más rápidos.
Nos dimos la mano, nos miramos con curiosidad para ver como el tiempo había hecho mella en nosotros y nos dijimos un hola muy tímido...
|