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Ring, Ring, Ring… Suena mi teléfono, es Abril; la emoción me hizo olvidarme de ella. Inmediatamente me pregunta ¿donde estas? Pronto trato de explicarle, ehhh, ehhh te acuerdas que te dije que tenia una cita, lo siento. Pero vemos los apuntes mañana, sale!!! Pobre de mi amiga, no quiero ser egoísta pero he caído en la cuenta que debo ver primero por mí.
Después de comprar los respectivos boletos para la función de cine, Rodrigo me dice que le atraigo y que desde el primer momento que me vio sintió que nos identificábamos, no se que pensar porque a pesar que me gusta, tampoco me emociona tanto la idea, mas bien estoy indecisa.
Pasa la función de cine sin mas que unas caricias de manos, al final la película no estuvo tan buena, salimos del cine y nos encaminamos en busca de un restaurante, ¡muero de hambre!, por ser una noche de verano y con luna llena se presta muy bien para caminar, en la misma localidad hay un centro cultural y de vida nocturna 100% peatonal, son 8 cuadras llenas de pubs, restaurantes de cualquier tipo de comida, bares, discotecas, un sin fin de posibilidades.
Hasta ese momento la velada con Rodrigo había resultado sobria pero que sabía lo que me tenía deparado el destino una hora mas tarde...
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