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Si hubiésemos permitido la aplicación de la Eutanasia, hace varios meses que estuviéramos arrepentidos o con el cargo de conciencia y la duda de que nuestro padre pudiera haber vivido más tiempo; como hasta la fecha lo ha hecho. Él se ha recuperado de sus dolencias, salió rápidamente de su inconsciencia o estado de coma, como a los quince días después del tratamiento que tan atinadamente le proporcionó el Geriatra en el Hospital del Valle de Atemajac. Hoy nuestro padre se encuentra lleno de buena salud, aunque sin poder caminar por la edad avanzada en que se encuentra; de hecho es un verdadero milagro el que él haya llegado a la edad de 88 años, después de haber sufrido un accidente automovilístico y de pasarse cerca de cuatro años hospitalizado, con terapia física, medicamentos, tratamientos mil; su corazón es muy fuerte; aparte de que nosotros creemos que existe un poder superior a cualquier poder humano: Dios. Nuestro Dios no ha querido llevarse su alma, ni la de nosotros, excepto la de nuestra madre y un hermano, cuyos espírituos deben estar ya en el Reino de nuestro Creador, que en paz descansen.
La pregunta queda en el aire, ¿Llegará nuestro padre a cumplir su primer y único siglo? Definitivamente no creo que pueda cumplir el segundo siglo, pero el primero, aunque difícil, pero no es imposible. Dios es el único que puede saberlo. Así como él se encuentra, a pesar de su silla de ruedas, nosotros sí quisiéramos que prevaleciera con vida hasta que Dios así lo quiera o disponga.
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