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- Pensé que no me reconocerías.
Me dijo entre lágrimas. Soldado al hueso de su dedo anular, la alianza de oro apenas brillaba, pero él jamás había intentado siquiera sacársela.
- Aunque no me has dicho ni una palabra, algo muy en el fondo de mi corazón, me decía que eras tú... amor...en mi corazón estás siempre vivo... Esto es un sueño, no? Un mal sueño... Dije sollozando.
- Escuché cómo gritabas mi nombre cuando te rescataron de esa maldad tan grande que nos hicieron... quisieron matar nuestro amor, y a pesar de la locura en la que estoy, jamás te olvidé,es por eso que te estuve buscando desde que apenas pude moverme, después que incendiaron nuestra cabaña.
Rememoré aquello terrible que no podía olvidar. Tragándome el nudo que cerraba mi garganta le contesté: -No importa que me tilden de loca... llévame contigo de nuevo amor... por favor!
Tomando mis manos entre las suyas, me sujetó a su cuerpo en un abrazo contenido y volvió a recordarme las palabras que siempre pronunciábamos juntos: hasta que la muerte nos separe, si es que ella logra separarnos!
Y me condujo, apretándome entre sus brazos, hacia el oscuro lugar de donde había venido... y por más que la oscuridad era espantosamente cegadora, me pegué a su acuerada piel.
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