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Me gire y mire dentro de la nube, apenas pude ver dos brillantes cuentas azabaches, su cara ya no estaba velada por la luz y podía ver cada detalle de su rostro.
Las lagrimas corrieron por mi rostro; no se si de miedo o de dolor.
Lo cierto es que aquel ser me repudiaba pero a la vez podía sentir el dolor injusto que llevaba dentro.
Su piel acuerada me dejo sin palabras...
Sus parpados, su nariz, sus labios....no había rastro de ellos, algunos cráteres adornaban su cara y manos donde se podía adivinar venas y huesos.
Aunque su puro se consumió hace ya mas de media hora, su olor a quemado seguía mas vivo que nunca.
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