|
...cuando de pronto, un calor sofocante golpeó mi nuca, el equilibrio empezó a fallarme mientras que en el espesor de la lluvia él me acechaba sigilosamente...
Su olor antiguo, a tabaco y humedad me erizo la piel, notaba su presencia...
El calor de su cuerpo se mantenía firme a mis espaldas, podía sentir como su aliento, soltaba el humo de su puro algo mojado, pero incandescente bajo la lluvia.
Una mano con tacto acuerado me acaricio el rostro desde un lado, fue una caricia cálida pero a la vez estremecedora, me gire aterrada, temblando, mas del miedo que por la humedad que helaba mis huesos; acerté a ver una silueta sin definir.
Un puro encendido, una gabardina, una bufanda y un sombrero de ala ancha.
De su rostro no sé nada... solo que el brillo de esos ojos que se escondían tras todo aquel patético disfraz, me acechaban misteriosos, con mucho que contar. Demasiado tiempo escondido entre las sombras lo había echo cobarde y algo distante, pero algo lo hacia familiar...
|