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Me encontré en el suelo, había tropezado con algo, sin embargo yo no veía nada al levantar mi cabeza para revisar a mi alrededor logre ver a lo lejos algo que me pareció ser una sombra, pero me dije a mi misma las sombras no pueden moverse a voluntad propia, mire a mi alrededor y nada parecía fuera de lo ordinario, todo debió haber sido producto de mi imaginación así que decidí regresar a mi departamento.
Seguí caminando por las calles que parecían un poco más normales. El sol comenzaba a ocultarse, el viento soplaba ahuyentando a tantas nubes y empezaba a verse un atardecer un poco más claro. Por fin llegue a mi edificio abrí la puerta y subí las escaleras hasta mi apartamento.
Al llegar no había nada fuera de lo común, revise las cartas que se encontraban en la mesa cerca del teléfono, cuando este de pronto sonó. Mi reacción fue de sobresalto, yo no esperaba ninguna llamada ni mucho menos tenía ganas de hablar así que tome una ducha y deje que el contestador se encargará del mensaje. Después de un rato me dispuse a cenar algo y no despertar hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente comencé a arreglarme para ir a la escuela cuando recordé el mensaje de la noche anterior que no había revisado aún. Me dirigí al contestador para escucharlo pero mi sorpresa fue mucha ya que al presionar el botón de reproducir lo único que puede escuchar eran ruidos e interferencia y justo cuando iba a pararlo se escucho fuerte y claro ... "te estoy observando"... “Y vendré por ti"...
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