Inicio Historias Alta Usuarios ¿Cómo funciona? Recursos
Conexión usuario:
Pseudónimo
Contraseña    
Regístrate como usuario y podrás:
- Escribir cómo deseas que continue la historia.
- Escribir nuevas versiones del capítulo actual.
- Escribir nuevas historias.
Sugerencias y comentarios
Historias del mismo estilo
Mi nueva vida
Buscando la brisa
Paolo
Escondite
Eso que me dijiste el Domingo
Alguien del pasado
Nos vemos pronto
Perdona por ser feliz
Etapas de mi vida
Asesinatos de escritorio
El diario de uno de mis yo
VIERNES
el placer que siento contigo
La carta
Diario de una ex-fumadora
Si no fuera yo....
¿Qué podía hacer?
Una simple historia
Mi gran verdad
Verdades
 

Título: Escondite
Estilo: Otras
 
 
Capítulo 1 versión 1
 

Autor: evapaulina


-¡Diablos!- dije.

¡Era tan odioso que pasara eso! ¿Por qué me pasaba siempre a mí? aunque pusiera más atención, aunque corriera hasta que mis piernas se paralizaran por el esfuerzo, mis nervios, mi impotencia... podían más.
Seguí buscando. Entonces escuché a Diego decir a gritos: "¡Ayúdame!". Me asusté tanto que acudí enseguida; pero resultó ser sólo un complot para que los demás pudieran salir corriendo y "salvarse" también. Aunque corrí tan rápido como pude, no pude alcanzar ni a Diego.
Todos estaban riendo; estoy segura de que sentían cómo sus orejas aumentaban de temperatura y cómo les dolía la panza. Estaban riendo como locos.

Dejé a un lado mi coraje, contagiándome de risa también.

Nadie podía dejar de reír.

Hicimos tanto alboroto que don Geño, nuestro vecino, que en realidad se llama Eugenio, salió tan enojado de su casa que parecía que estaba haciéndose negro.

Nos gritó y nos dijo hasta de lo que nos íbamos a morir. Todos corrimos, pero como siempre, me rezagué. Me tomó por las orejas y me jaló hasta mi casa. Ahí le contó a mi madre un montón de mentiras, hizo que ella también se enojara y se armó en grande con todas las vecinas, madres de mis amigos. Todo empeoró cuando llegó mi padre.

No podía convencerlos de que todo eso era un invento de don Geño...

Tal vez no volviera nunca a jugar... Ni siquiera al escondite.

Anterior
Siguiente capítulo
- Lee, imagina y escribe. En sigue la historia tú eres el autor -