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Se quedó anonadado por un instante, pensó, estaré loco??, continuó con las oraciones, yo seguí andando por la habitación, me acerqué de nuevo a él y le dije "te amo" entonces vi caer una lágrima por sus mejillas, la primera lágrima que le había visto derramar. Todos en la habitación estaban en silencio, no estaba sola, me acompañaba mi madre, mi abuela, aquel pájaro que tenía cuando era niña.
Entonces fue cuando me dijeron que debíamos irnos, yo no quería, necesitaba sentir uno de sus besos agresivos, aquellos besos que me daba él, aquellos besos que cuando todavía no vivíamos juntos me daba y me hacían excitar, necesitaba sentir su calor cuando estábamos acostados, uno al lado del otro.
Una vez más derramó otra lágrima pero esta vez la hizo caer en mi boca; pero que pasaba, sentía el calor de la lágrima, sentía el salado de esa lágrima, no lo podía creer, quería gritar, no había muerto del todo...
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