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Al mirar su rostro parecía arrepentido; pero aquella mueca, aquellas lágrimas no le engañaban, ella sabía que no era más que la forma más simple de redimirse de todo aquello que le había hecho.
- "No será tan fácil" pensó ella.
- "Mi viaje acaba de empezar pero aún puede esperar"
Ella había sido una chica dulce, nunca había conocido el rencor, incluso a pesar del trato recibido.
Pero ahora, su nuevo estado le daba el control de la situación, no más maltratos no mas gritos, no más humillaciones. Eso se terminó, ahora comienza el momento de la venganza.
Siguió andando hasta que se colocó a su lado, se arrodillo junto a él, junto al que había sido su cuerpo yermo ahora de vida.
Colocó sus labios junto a la oreja de él y le susurró con voz dulce.
"No sufras, no me he ido, estoy aquí, junto a ti"
De pronto él dio un salto hacia atrás, con las manos en sus oídos, la cara desencajada y una mirada atónita dirigida hacia el infinito.
No podía ser, como era posible, la había escuchado...
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