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Es Martha, me dice que mataron a Mendoza, me quedé asombrado, no sabía que decirle, solo le dije "lo siento mucho, debes estar destrozada", cuelga el teléfono.
Me saco la ropa ensangrentada, tomo una ducha tibia, siento como va cayendo el agua en mi pecho, mi cabeza, se siente bien como el agua va recorriendo por todo mi cuerpo, intento recordar lo que pasó ayer en la noche, viene Mendoza, tenemos una riña, pero nada serio o comprometedor, seguimos con Aldo, mi amigo.
Salgo a buscar a mis amigos, a buscar a Aldo para que me diga algo, que me diga que sucedió en la noche, no lo encuentro, sigo buscando a alguien que me diga algo, estoy desesperado, no se qué hacer; ahora todos me acusarán de asesinar a Mendoza.
Llego al bar en el que estábamos, entro y el dueño me mira con una mirada aterradora, saludo al camarero, le pregunto qué pasó, me repite lo que me acuerdo: Se acerca Mendoza, tenemos esa pequeña riña, se retira, sigo tomado y disfrutando con mis amigos, cuando de repente salgo, todos mis amigos me están deteniendo.
Si, empiezo a recordar, salgo del bar y me dirijo hacia el auto de Mendoza...
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