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Al dar la vuelta a la esquina se paró y continuó andando lentamente como hipnotizado. Seguía pensando en ella, sin ni siquiera fijarse en lo que había comprado ni en que le había costado toda la paga de la semana. Merecía la pena, si, por esa sonrisa, por esos ojos... Tenía que volver a verla, pero todavía no sabía como.
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