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Empezó a caminar, sentía que sus piernas eran como una hojas de papel, no podía comprender lo que estaba sucediendo, trataba de mirar sus pies, pero era inútil, no alcanzaba a verlos, parecía que había crecido muchos centímetros más, pero que extraño ¿ Por que sus zapatos no chirriaban? Si siempre lo hacían, cada vez que daba un paso sonaban como traqui traqui, la gente la miraba, ella se sonrojaba, reía y se tapaba la boca. miraba a todos lados, no veía a nadie, solo sentía aquel inmenso calor que la quemaba y una luz infrarroja que salía quien sabe de donde, no había cielo, no había nubes, el sudor le corría a chorros y empapaba su vestido de seda blanco trasparente, que no explicaba como llegó a su cuerpo de pronto sintió que no caminaba más bien flotaba en el aire, escucho risas fuertes, muchas risas más, se tapó los oídos, las escuchaba más fuertes, de pronto una masa blanca la envolvió, cerró sus ojos y se dejo llevar como un huracán, durante un largo tiempo permaneció inconsciente, no supo de su vida, al despertar miró hacia arriba, todo seguía nublado, estaba acostada sobre algo hecho de un material no conocido por ella, no podía moverse estaba sujeta a ese algo de pronto apareció en las altura un ojo, un gran ojo que la miraba fijamente, tembló de pies a cabeza, no podía cerrar los párpados de sus ojos, no espabilaba, su mirada era fija, fijamente sobre aquel ojo que bajaba de las altura lentamente, la miraba fijamente, luego de él salió una gran luz emanada en todos los colores como un arco iris, quiso gritar pero su boca estaba entumecida, no podía más, se resigno a su suerte y su voluntad de pronto lo vio, no podía creer lo que estaba viendo...
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