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rojo... recordaba que significaba el "polo positivo"
En un instante todo sus planes cambiaron. Lo embargó el remordimiento. Ya no deseaba que sucediese lo que tanto añoraba: acabar con el negocio a quien le entregó toda su vida. Después de tanto tiempo de haber construido la pequeña bomba casera, con su amigo Anibal, sus manos sudaban y el corazón latía a mil por hora. Era demasiado el dolor, la venganza habían engendrado en el, odio, resentimiento, frustración.
Treinta y cinco años de su vida entregados con abnegación a la Ferretería y aún así llegó la nota de despido. ¿Habrá cortado el cable correcto? ¿Podría evitar ahora la explosión de aquella bomba que tenía como plan acabar con la ferretería?... Más pudo el cariño que le tenía a sus compañeros. Aún podía recordar con cariño a Raúl, su compañero inseparable; a Carlos, el contador y hasta a Laura, la recepcionista que a pesar de tener mal carácter, eran para él todas buenas personas.
Sólo le había fallado Andrés Alcázar, el hijo del dueño, que con sus nuevas medidas poco a poco fue transformando el ambiente de la empresa, de un ambiente cálido y confortable a frío y tenso.
Todos estos pensamientos pasaban por su mente en segundos, en los segundos que transcurrían esperando que el corte del cable rojo funcionase y no llegara a explotar "la bomba casera". Pero justo en ese instante, suena la puerta... toc toc
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