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Título: Los astros de Verus
Estilo: Fantásticas
 
 
Capítulo 1 versión 1
 

Autor: deva


Grito la chica preocupada ver que al menos un disparo había alcanzado a su compañero.

_ ¡Que estoy bien, coge a ese chico y vete al barco, nos reuniremos allí!
La muchacha asintió y corrió hacia Donne; este estaba demasiado asustado para oponer resistencia, la mujer lo aferro con fuerza y cerro los ojos, el joven sintió una sacudida, perdió pie, alguien tiraba de el por los brazos, y de pronto cayo de bruces sobre un suelo mojado, aun no podía abrir los ojos, estaba muy mareado.

_ ¿Te encuentras bien?
Pregunto la chica que permanecía de pie a su lado, Donne hizo acopio de fuerzas y se levantó comenzando vislumbrar lo que le rodeaba, estaba en el muelle frente a un barco pesquero, que mas bien parecía un galeón del siglo XVI; de pronto hubo un pequeño estallido de luz, en cuanto este se disipó ambos jóvenes pudieron ver al hombre del sombrero, estaba apoyado en las espadas, respirando con dificultad y con la gabardina llena de sangre, la muchacha permanecía junto a Donne, pero rápidamente fue a socorrer a su a migo horrorizada por la herida de este. Pero antes de que pudiera llegar se oyeron sirenas a lo lejos y dos coches policiales a parecieron al final del puerto seguidos por una ambulancia:
_ ¿Como pueden haberse dado cuenta de que estamos aquí?

Alcanzo a preguntar el hombre de las espadas. Pero no había tiempo para cuestionarse como habían llegado allí, sin miramientos empujo a su compañera con el consiguiente hecho de que Donne también fuera trasladado, y cayo inconsciente al suelo, pronto llegaron los policías y la ambulancia de la cual se bajaron dos ATS que rápidamente introdujeron al herido en la parte de atrás del vehículo y marcharon a toda prisa calle a bajo, tras unos minutos de inspección los policías también marcharon por el mismo sitio que la ambulancia. La muchacha estaba paralizada con los ojos desorbitados y la mirada puesta en la carretera por la que hacia apenas unos minutos había desaparecido su compañero, la chica musito:
_No puede ser_ Miro a Donne con los ojos bañados en lágrimas_ ¿Adonde se lo han llevado?
Donne la miro, extrañamente sentía una profunda pena por aquella chica, pero jamás lo diría, al fin y al cabo lo habían secuestrado:
_Pues al hospital, ¿Dónde si no?

La chica lo miró extrañada:
_ ¿Que es hospital?
Donne arqueó las cejas, ¿se estaba quedando con el?:
_ Pues donde curan a los que se han hecho pupa.
Dijo poniendo el tono más irónico que le fue posible.

Esta vez fue la joven quien arqueó las cejas pero de confusión.
Donne resoplo con fuerza y pronuncio:
-¡Donde curan a los enfermos!
La chica se llevo una mano a la cara y murmuro:
_Oh santa Tilenia, ¿Qué voy a hacer ahora?_Miro a Donne_ Donde esta el hospital tienes que llevarme allí, por favor.

Donne se cruzó de brazos y anuncio poniendo la voz mas fría que le fue posible:
_ ¿Por que tendría que ayudarte?
De pronto la chica se levantó del suelo y antes de que el joven pudiera darse cuenta la muchacha había apoyado un inmenso sable con cadenas en la empuñadura sobre su cuello y le miraba tan gélidamente que se le helaba la sangre mientras la joven decía con un tono duro:
_O estas conmigo o estas contra mi.

Donne tragó saliva y dijo:
_Esta bien te llevare hasta el hospital.
La chica envainó el sable en la espalda junto al gemelo de este.
_Vamos pues.

Unas calles mas tarde ambos estaban ya a la entrada del hospital, Donne estaba francamente preocupado por que en el camino se habían encontrado con infinidad de policías y ninguno les miro ni de reojo, y la habitación del tal Neo tenía que estar custodiada por guardias, era imposible que los dejaran entrar.

_ ¿Y como piensas entrar sin que te vean?
La chica sonrió con picardía y pronunció:
_Tu vas a venir conmigo, y no nos verán, tranquilo.
Donne resoplo pero se abstuvo decir palabra, no quería ver peligrar otra vez su vida.
Ambos entraron por la puerta principal sin que nadie se fijara en ellos, nada mas entrar vieron una puerta custodiada por policías, los dos chicos pasaron entre ellos sigilosamente, llegando a la habitación donde se encontraba el enfermo.

_Bien, yo le quitare todo eso, mientras tu todo lo útil que veas por ahí.
Ordenó la joven en voz baja.

Donne asintió a regañadientes, reviso los armarios y fue metiendo todo lo que le pareció necesario, aquellos chicos no parecían mala gente, pero sin duda eran extraños, era una tontería pero, no parecían humanos, al instante descarto ese pensamiento, su imaginación le había jugado una mala pasada, como siempre. Sin darse cuenta pensó que esa chica, exceptuando la escena del sable, le había tratado muy bien, mas que la mayoría de la gente, tenía unos ojos muy bonitos… al instante se ruborizo y siguió guardando vendas intentando no pensar, y menos en semejante tontería, de repente alguien le tocó en el hombro.

_Trae lo que hayas cogido y ven, nos vamos.
Era la mujer, aunque sabía que no les escuchaban, ella habló en un susurro.
Eso no ayudó a que a Donne le bajaran los colores.
_ ¿Qué te ocurre?
Pregunto la muchacha arqueando una ceja.
_Nada, nada; voy, voy.

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