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Wendy, la secretaria de Recursos Humanos, me dijo que no era la primera vez que se quejaban de él, pero que era muy amigo del señor Silverman, dueño y gerente de Finacorp, y que por lo tanto, mi queja, probablemente sería archivada, igual que las anteriores.
Aun a pesar de la negativa, decidí poner la queja. Me quejé de sus métodos de presión, ofensas verbales a subalternos, y constante discriminación.
Al día siguiente, al llegar a mi oficina, me esperaba un e-mail del Sr. Ramírez... "Lo espero en mi oficina a las 9:00am"
Definitivamente ya se había enterado de mi queja... y mil cosas cruzaron mi mente.
¿Me irá a despedir? No... las leyes de trabajo me protegen, especialmente por haber puesto una queja.
¿Acaso se irá a disculpar? ¿Alguna sanción? ¿Negociación a cambio de retirar la queja? ¿Simplemente intimidarme?
No sabía que pensar... qué esperar...
Dos minutos antes de las nueve estaba de pie en la puerta de su oficina...
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