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Y allí estaba Roberto, durante un momento pensé en dar la vuelta y marcharme, ¿como me comunico con él que le digo?
Mi corazón me decía entra, que todo irá bien. En ese momento me reconoció, y con la mano me invitó a sentar.
Muy enfadado le digo, fui un libro abierto para ti y tu en cambio... creo que me debes una explicación.
Ahora entiendo muchas cosas de nuestras conversaciones por el Chat. No me importa que seas sordomudo, lo que mas me duele es que no confíes en mí.
Sentí un nudo en mi garganta y una sensación estremecedora invadió todo mi ser.
Lo abracé muy fuerte y le dije, aprenderé el lenguaje de los signos para poder comunicarnos mejor, en ese instante sus ojos llenos de lágrimas me dijeron tantas cosas que no hicieron falta palabras para...
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