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Roberto me mira con una sonrisa pícara y me saluda:
-Hola Angel, por poco pierdes el tren
-Sí, me he dormido, lo siento, he pasado mala noche.
-¡Cuánto lo siento¡ Pero te despejarás, en cuanto llegues a la oficina.
-¡Qué remedio¡
Mientras estoy hablando con Roberto, pienso en cómo reaccionaría si supiera que su corresponsal internauta soy yo.
Algún día tendré que decírselo o ¿por qué no le doy la sorpresa y le envío mi foto por e-mail?
Sí, eso haré y qué cara va a poner.
Al pensar en ello, me sonrío y Roberto me pregunta?
-¿Cuál es el chiste?
No, nada, estaba pensando otra cosa. Mira, ya llegamos, si te parece podemos vernos esta tarde después del trabajo y tomar algo por ahí. ¿Vale?
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