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Corrí desesperado por los pasillos del hospital y por fin encontré la habitación 1307. Lo que vi y sentí ahí, simplemente no lo puedo describir.
Maria de la Vega, mi novia, era una mujer bella, inteligente y graciosa.
Habíamos pasado una noche inolvidable por el día de San Valentín y de repente cuando todo era felicidad de pronto esta se vio enlutada por la desgracia.
Al ver a Maria parcialmente mutilada y con el rostro desfigurado, llore amargamente, no se pero sentía una combinación de dolor e incertidumbre y de repente me di cuenta de mi egoísmo, solo pensaba en mi desgracia, cuando la verdadera victima de desgracia era ella. Me sobrepuse y acaricie su cabello y le susurre al oído, pero no me escuchaba, aun estaba bajo los efectos de la operación.
No pude dormir toda la noche, y al siguiente día que fui a verla, trate de disimular mi asombro al verla así. Por favor vete, no quiero que te ates a una invalida, me dijo y quede muy confundido, ella sabia lo que pasaba en mi cabeza, sabia que era un amante de la belleza y había percibido la confusión en la que me encontraba.
Pasaron 5 días, después del accidente ,y por fin había ordenado y puesto en claro todos mis pensamientos, sabia que teníamos que hablar y tomar una decisión, me dirigí al hospital dispuesto a...
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