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Me dirigí a mi mesa de trabajo, allí estaba su foto, ¡que preciosa era!, me sentía un hombre afortunado por tenerla como mi compañera.
Luis, mi fastidioso compañero, me sacó de mis pensamientos con su típico saludo en la espalda, (molesto bajo mi punto de vista), y me puse manos a la obra... a cumplir con otro día laboral, deseando que llegase la hora de la comida, en la que nuevamente me reuniría con la mujer de mi vida para compartir el almuerzo.
Serían las 12 del medio día cuando sonó mi móvil.
-Buenos días, ¿Carlos Martínez? -dijo una voz seca al otro lado del teléfono-
-Si, soy yo, dígame -contesté-
-Le llamo del departamento de policía. Espero que no se alarme, pero ha habido un accidente en el que se ha visto implicada la señorita María de la Vega y...
-¿Está bien?-dije interrumpiendo al agente- ¿Le ha ocurrido algo? ¡Dios mío! ¿Qué le ha pasado?
-Será mejor que venga al hospital, ella....
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