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El equipo científico exterior, estaban tan emocionantes y expectantes, viendo las evoluciones de su diminuto héroe, Alex, que no veían ningún peligro eminente frente a su "criatura", como ellos lo denominaban, a nuestro amigo.
Alex galopaba río abajo, cuando su subconsciente creía que lo hacía arriba, cabalgando sobre su quad, como si fuera un caballo, y lo que creía un río, no era más que la sangra que corría con fuerza, por una de las arterias de la pequeña Susy.
Como una bomba, el corazón impulsaba la sangre por todo el organismo, en el caso de Susy, realizaba su trabajo en fases sucesivas. Primero lo llevaba a las cámaras superiores o aurículas, luego se contraen, se abren las válvulas y la sangre entra en las cavidades inferiores o ventrículos. Cuando están llenos, los ventrículos se contrae e impulsan la sangre hacía las arterias.
El corazón late unas setenta veces por minuto y bombea todos los días unos 10.000 litros de sangre.
Los vasos sanguíneos, son conductos musculares elásticos que distribuyen y recogen la sangre de todos los rincones del cuerpo.
Las grandes arterias que salen desde los ventrículos del corazón, van ramificando y haciéndose más finos hasta que por fin se convierten en capilares, vasos más finos que a través de ellos se realiza el intercambio gaseoso y de sustancias entre sangre y tejido. Una vez que este intercambio sangre-tejidos a través de la red capilar, los capilares van reuniéndose en vénulas y venas por donde la sangre, regresa a las aurículas del corazón, y nuestro hombre se había equivocado de dirección e iba en sentido contrario al corazón de Susy.
Y nuestro amigo Alex, sin enterarse, así es que cada vez se alejaba más y más, encontrándose con más dificultad para poder penetrar en aquel túnel de sangre.
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