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Esto era increíble. Tenía que ser una pesadilla. No podía ser que precisamente allí me encontrase con ella. Rezando porque no me reconociese, me eché la capucha de mi cazadora por encima de la cabeza y cerré los ojos.
- Señores pasajeros, les rogamos que mantengan la calma- me despertó la voz de una azafata-. No me cabe duda de que pronto se subsanarán estos problemas.
- ¿Qué ocurre?- le pregunté al pasajero de delante.
- Hace una hora, un hombre se ha levantado de su asiento y ha ido hasta la cabina del avión. Hace poco nos han informado de que hemos cambiado de rumbo- el miedo se leía en sus pupilas dilatadas.
- ¿Insinúa que...han secuestrado el avión?-no lo podía creer: la primera vez que hacía semejante viaje... y habían secuestrado el avión.
- Así es...
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