|
La veo. Está sentada al fondo, sola con un libro en la mano. Me fijo que junto a ella hay un asiento libre en el que ella ha dejado su bolso. Me armo de valor, respiro hondo y me acerco.
-Perdona, ¿me puedo sentar?
Ella levanta la vista, me mira y me dice sonriendo:
-Por supuesto.
Aparta el bolso y me siento. Hay algo dentro de mi... algo que me apreta, que no me deja respirar. Algo que me sube por la garganta. La sangre me corre, quemandome las venas. No se que decirle para atraer su atención. Parece que todas esas miradas de la mañana han quedado en el olvido.
-Que loco está el tiempo!-digo para romper el hielo-. Hoy hace sol, mañana...
Me callo. Me sudan las manos, me apreta la corbata.
-Soy Lucas-le digo.
-Monica-me da la mano.
Durante el resto del trayecto hablamos. Ella trabaja en una guarderia. Es mas joven que yo, tiene 24 años.
Una parada antes de la mia Monica me dice que tiene que bajar. Pero antes me coge de la mano y me apunta su movil. Se despide y se baja. Me quedo ahí, mirandome la mano.
Al dia siguiente no la vuelvo a ver. Pero al llegar a casa de acuerdo de que me apuntó su movil. Lo habia pasado a la agenda. Lo busco, me armo de valor y marco.
Un tono, dos tonos... ella contesta.
|