|
De repente ahí estaba, con sus ojos verdes clavándose en mí. No sabía como reaccionar, estaba perdido. No debía permitir que mi timidez estropeara algo que todavía no había comenzado. Así que supere mi miedo y sin saber como me acerque a él y le salude con un simple "hola", sin darnos cuenta empezamos a hablar. Se llamaba Andrés y era escritor. Estaba en mi ciudad porque buscaba inspiración para una nueva novela.
Seguimos hablando hasta que casi sin querer descubrí aterrorizado como se acercaba mi estación, no podía dejarlo marchar así que sin dudarlo le invite a un café poder seguir charlando. Él acepto encantado la invitación...
|