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Allí estaba, sentado en el andén un tanto desaliñado, con el nudo de la corbata desecho, la camisa desabrochada, los pantalones arremangados, sin zapatos...
Su maletín a la derecha y a la izquierda una bolsa de comida de llevar del Burguer King.
Que había pasado? Por momentos creí que estaba alucinando, me quedé estático. No podía abanzar.
Cómo puede existir un ser tan bello, un hombre que emana esa ternura, esa inocencia, parecía un sueño, como todo lo que yo siempre había querido podía residir en un solo ser.
Y mientras... yo pensaba todo esto él se había levantado y había comenzado a caminar, y sin más me encontré ante aquellas ojos y escuché: Por fín.
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