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Pasaron tantas ideas por mi cabeza... llamar a seguridad advirtiendo de una amenaza de bomba y así pararían el tren.
Yo rápidamente cogería un taxi para ir a la siguiente parada, que era la última y allí me lo encontraría...
Tanto darle vueltas a la cabeza se pasó el tiempo y el tren ya llegó a su destino.
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